XXVII domingo del tiempo ordinario - 6 de octubre, 2019

Posted by Equipo MISSIO on Oct 3, 2019 11:48:31 AM

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 ¡Si tuvieran fe!

Reflexiones sobre las lecturas del XXVII domingo del tiempo ordinario (6 de octubre, 2019): Habacuc 1,2-3; 2,2-4; Salmo 94; 2 Timoteo 6-8.13-14; Lucas 17,5-10

MISSIO ofrece "Predicando Misión," como una ayuda de homilía, que proporciona conexiones a la misión a partir de las lecturas de los domingos, los Días festivos y los Días Santos.

¿Somos discípulos con fe? ¿Cómo es nuestra fe? ¿Qué le falta a nuestra fe para ser más fuerte y autentica?

Los apóstoles en el evangelio de Lucas, que nos presenta hoy la liturgia de la palabra, le piden a Jesus, conscientes de que la misión a la que los envía es difícil y desgastadora, que les “aumente su fe” Ya que esta es fundamental para seguir. Pidamos nosotros hoy, al igual que los discípulos ayer, una fe autentica y fuerte que nos lleve a la acción con la seguridad que actuamos con Dios, por Dios y en Dios. Pidamos entonces por:

  • Una fe que nos ayude a, afirmar libremente la verdad que Dios no ha revelado en Jesus, la que hemos conocido a través de la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia. La que nos afirma que somos amados por el Padre, quien envía a su hijo Jesus, que vive, sufre, muere y resucita por nosotros y así nos integra al plan de salvación en el poder del Espíritu Santo.
  • Una fe que nos recibe como somos, con nuestras fortalezas y retos. Dones, carismas y debilidades. Una fe que nos motive y enseñe a abrirnos a la presencia del Espíritu Santo, para así dar mucho fruto.
  • Una fe que nos mantenga cimentados en Jesus y con la mirada en el Reino del Padre. Una fe que no ayude a vivir la libertad de los hijos de Dios, en medio de las inseguridades, contradicciones y retos de la vida.
  • Una fe que nos lleve a ser discípulos misioneros, conscientes de que pertenecemos a una Iglesia que debe estar siempre en salida, en un proceso de conversión pastoral que requiere esfuerzo, constancia y disponibilidad.
  • Una fe que nos cuestione, que no nos deje quedarnos en nuestra zona de seguridad y confort. Una fe que nos permita escuchar que nos pide Dios abandonar para seguir e ir a las periferias de nuestra propia existencia.
  • Una fe que nos de confianza y seguridad para ser signo en el mundo de justicia, paz, humildad y alegría.

Que en este domingo XXVII del tiempo ordinario, nuestra oración resuene para pedir a Jesus todos a una sola voz: ¡Señor, Aumenta nuestra fe!

  

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