Predicando Mision

XXII domingo del tiempo ordinario - 1 de septiembre, 2019

Written by Equipo MISSIO | Aug 27, 2019 7:20:51 PM

 

Quien se enaltece será humillado

Reflexiones sobre las lecturas del XXII domingo del tiempo ordinario (1 de septiembre, 2019): Eclesiástico 3,17-20.28-29; Salmo 67; Hebreos 12,18-19.22-24; Lucas 14,1.7-14

MISSIO ofrece "Predicando Misión," como una ayuda de homilía, que proporciona conexiones a la misión a partir de las lecturas de los domingos, los Días festivos y los Días Santos.

La manera de vivir hoy, la competitividad en las diferentes facetas de la vida. El sistema de protocolo de nuestras sociedades, donde, dependiendo de la dimensión, cada uno debe situarse según su valor o nivel, nos ha acostumbrado a vivir hasta el grado que parece normal los comportamientos que nos dividen en jerarquías. No hablamos aquí de la organización de roles y puestos que lleva al orden y delegación de tareas, sino a una jerarquización del poder por el poder.

También puede parecer tonto aquel que no usa su puesto para sacar ventaja y pasar por encima de los demás y escalar al siguiente nivel, sin importarle nada mas, pareciera muchas veces que alguien así, no aspira a nada más. La liturgia de la palabra de hoy domingo XXII del tiempo ordinario, nos da la oportunidad de reflexionar sobre la humildad y la gratuidad, temas centrales para la vida cristiana y el discipulado misionero.

En el evangelio de Lucas, Jesus nos da un doble consejo que se debería convertir en una práctica habitual del cristiano: Primero, el lugar de un discípulo suyo es por libre elección, el último puesto: La merecida importancia como discípulos, nos la deben dar los demás, no nosotros mismos. Segundo, la actitud del discípulo debe ser actuar desinteresadamente.

Jesus, en este pasaje, denuncia la práctica de invitar a los que te pueden invitar, denuncia la filosofía-costumbre y tendencia a “dar algo para recibir algo” y propone la práctica de la gratuidad, una práctica poco usual: Invitar a los que nadie se le ocurriría invitar:  A pobres, lisiados, cojos y ciegos. Jesus aquí nos deja claro la inclusividad del Reino del Padre y a la vez propone las reglas de oro del protocolo cristiano: Renunciar a darse importancia e invitar a quienes no pueden corresponder; una invitación clara a dar la preferencia a los demás, en especial a tomar una opción preferencial por sentar a la mesa de la vida a quienes están en la periferia.

La humildad y la gratuidad dos aptitudes que deben tener los discípulos misioneros, y a las cuales Jesus nos motiva y nos urge hoy.

¿Qué maneras consciente o inconsciente tiene nuestro corazón de buscar los primeros puestos?

Cuando hacemos algo por los demás, ¿Estamos buscando una recompensa, para que nos devuelvan “algo por algo” o confiamos y esperamos en la recompensa que Jesus nos ha ofrecido?