Predicando Mision

Tercer domingo tiempo ordinario - 26 de enero, 2020

Written by Equipo MISSIO | Jan 21, 2020 7:09:33 PM

¡Los hare pescadores de hombres! 

Reflexiones sobre las lecturas del tercer domingo tiempo ordinario (26 de enero, 2020): Isaías 8,23b-9,3; Salmo 26; 1 Corintios 1,20-13.17; Mateo 4,12-23 

MISSIO ofrece "Predicando Misión," como una ayuda de homilía, que proporciona conexiones a la misión a partir de las lecturas de los domingos, los Días festivos y los Días Santos.

¡Conviértanse! Es una palabra fuerte, es una invitación urgente, esta palabra significa renovarse, cambiar de dirección en la vida; significa también reconocer que vivimos en oscuridad y debemos regresar, dar la vuelta y buscar la luz. Esta invitación urgente nos llega de parte Jesus, quien es el Profeta del Reino, quien pone al alcance de nuestro si, El Reino del padre aquí y ahora.

El evangelio de Mateo, del día de hoy, nos cuenta que la predicación de Jesus inicia con los judíos de la ciudad de Cafarnaúm, donde la influencia de otros pueblos gentiles era fuerte, muchos de estos judíos, lo eran solo de nombre. El evangelio también, nos indica como se cumple en Jesus la profecía mesiánica proclamada en la primera lectura del libro de Isaías.

Jesus es la luz que ha llegado no solo a Galilea sino a todo el pueblo. Su mensaje se diferencia del de su primo Juan el Bautista, haciendo una invitación urgente a la conversión afirmando que el Reino de los cielos está llegando. Jesus anuncia la llegada del Reino como buena noticia para para humanidad, ya que junto al Reino se comunica el plan salvífico que Dios tiene para todos.

Jesus llama por su nombre a sus primeros seguidores, quienes serán también se serán sus primeros discípulos. Este signo de llamarlos por su nombre nos indica que la llamada es personal, y a la vez, que de parte de Dios existe conocimiento, confianza y amistad propia. Jesus entonces les anuncia que su tarea será colaborar con el en el proyecto de salvación de la humanidad. Esta misión la irán comprendiendo y realizando a medida la vayan haciendo suya en el caminar de cada persona y así en la comunidad.

Nosotros, La Iglesia, participamos hoy de la misión profética de Jesus. A cada uno nos toca realizar esta misión según nuestra vocación particular, basada en la vocación comunitaria de servicio. Pidámosle a Jesus que nos ayude a retomar su misión y que podamos ser profetas, anunciar el amor, dar esperanza, exhortar a los que lo necesiten y denunciar las injusticias, en fin, que podamos ser constructores del Reino alrededor de nosotros y en nuestra sociedad.

¿Cómo podemos retomar la misión hoy y llevar la buena nueva de Jesus?