Predicando Mision

La presentación de la santísima virgen Maria - 21 de noviembre, 2019

Written by Equipo MISSIO | Nov 18, 2019 8:50:12 PM

Dichosa tú, siempre Virgen Maria y Santa madre de Dios

Reflexiones sobre las lecturas de la presentación de la santísima virgen Maria (21 de noviembre, 2019): 1Mac 2,15-29; Salmo 49; Lc 19,41-44

MISSIO ofrece "Predicando Misión," como una ayuda de homilía, que proporciona conexiones a la misión a partir de las lecturas de los domingos, los Días festivos y los Días Santos.

La celebración de la presentación de la santísima virgen Maria nació hacia el año 543 en oriente, en ocasión de la dedicación de la basílica Santísima Maria, La nueva Jerusalén, donde continúa siendo una de las celebraciones más importantes. Luego paso al calendario romano en el año 1585. Dicho acontecimiento no aparece en ninguno de los evangelios y a veces suele confundirse también con la presentación de Jesus en el templo, hecho que si esta descrito en el nuevo testamento. 

Es en los evangelios apócrifos donde se encuentra descrito el relato de la presentación de la Santísima Virgen Maria, por ejemplo, en el llamado protoevangelio de Santiago, el cual es uno de los más antiguos, se encuentra un texto que da varios detalles acontecimiento 

A través de esta celebración podemos traer a nosotros una mirada reflexiva sobre la vocación y la misión al meditar en la consagración de la madre de Dios desde muy temprana edad. Maria la madre del evangelio viviente: Jesus, fue consagrada, elegida y enviada a la misión que transciende hasta nuestros días. Ella es la mujer de fe que vive y camina con nosotros. Su excepcional servicio y entrega a la misión la lleva a ser un icono viviente para la Iglesia.  

 Santa Madre María, tú que desde temprana edad te consagraste al Altísimo, y que, confiando en tus padres, San Joaquín y Santa Ana, respondiste a tu llamado, tú que ya desde ese momento en el que tus padres te presentaron en el Templo percibiste en tu interior el profundo designio de Dios que es Amor; enséñanos Madre a ser valientes discípulos de tu Hijo, anunciándolo en cada momento de nuestra vida la alegría del evangelio desde una generosa y firme respuesta al Plan de Dios. 

Salve, madre de misericordia, madre de esperanza y de perdón, madre de Dios y madre de gracia, Madre llena de gozo y de amor. Jardín floral de virtudes lleno, todo fragante, de rico olor, madre querida, con tus consuelos atiende, pía, nuestro dolor. Te creo el Padre sumo, increado; su unigénito tu seno, honro; el Espíritu almo te fecunda, a los tres damos gloria y honor. Amen.” (Himno del oficio de lectura correspondiente)