Predicando Mision

La conversión del apóstol San Pablo - 25 de enero, 2019

Written by Equipo MISSIO | Jan 22, 2019 3:19:20 AM

 

A los que crean los acompañarán signos  

Reflexiones sobre las lecturas de la conversión del apóstol San Pablo (25 de enero, 2019): Hch 22,3-16; Salmo 116; Mc 16,15-18

MISSIO ofrece "Predicando Misión," como una ayuda de homilía, que proporciona conexiones a la misión a partir de las lecturas de los domingos, los Días festivos y los Días Santos.

La liturgia nos propone hoy la conversión del apóstol Pablo. La primera lectura de Los hechos de los Apóstoles nos narra la historia de esta conversión. 

Marcos en la lectura del evangelio nos trae el mandato de Jesus resucitado a sus apóstoles, mandato que Pablo recibe también y lo hace suyo en su propio tiempo y en su propia historia: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.”  

La conversión de Pablo es sumamente impresionante y significa mucho para la comunidad cristiana desde su época hasta la nuestra. Jesus resucitado se presenta ante él, llamándolo por su nombre, como lo hizo con sus primeros discípulos y con la pregunta: ¿Por qué me persigues? Jesus le afirma a Pablo que perseguir a sus seguidores es perseguirlo a él.  

Esta experiencia de Pablo con el resucitado y sus seguidores (La Iglesia) lo convirtió de perseguidor a un apóstol incansable que nos legó todo una teología y visión misionera. La conversión de Pablo es tan importante que el evangelista Lucas la narra tres veces y esta siempre unida a los pueblos fuera de Israel. Por eso Pablo es conocido como el apóstol de los gentiles. 

La conversión de Pablo no fue del pecado; su conversión consiste en una nueva mirada y vivencia de Dios que lo lleva del legalismo fariseo, convirtiéndolo en el discípulo misionero lleno de energía y preparación para ir y salir de Israel a edificar las nuevas comunidades que conformarían la primera Iglesia de Jesus.  

Pablo, su conversión y apostolado posterior nos reafirma la presencia de Dios en la historia de salvación, quien ha hecho surgir las mujeres y los hombres oportunos en los momentos necesarios. Solo gracias al encuentro con el amor de Dios, cada uno es rescatado de su propio aislamiento. 

 Somos más humanos cuando permitimos que Dios nos lleve mas allá de nosotros mismos. Desde este contexto podemos entender entonces algunas de las expresiones de Pablo posteriores a su conversión: “El amor de Cristo nos apremia (2 Co 5, 14); hay de mi si no anunciara el Evangelio (1 Cor 9:16)” Vayamos entonces junto Pablo a las periferias de nuestra propia existencia para encontrarnos con otros y comunicarles esta buena nueva que da alegría.