Misión en la Escritura

Solemnidad de todos los santos - 1 de noviembre, 2020

Written by Equipo MISSIO | Oct 27, 2020 2:50:33 PM

¡Bienaventurados ustedes!        

Reflexiones sobre las lecturas de la Solemnidad de todos los santos (1 de noviembre, 2020): Ap 7,2-4.9-14; Salmo 23:1Jn 3,1-3; Mt 5,1-12a  

MISSIO ofrece "Misión en la Escritura" para alimentar un corazón misionero, proporcionando reflexiones sobre los temas misioneros en las lecturas de los domingos, fiestas y días festivos.

¿Cuál es el significado de esta solemnidad que celebramos hoy? El sentido de celebrar esta solemnidad hoy es contemplar el ejemplo de los santos y a la vez animar y renovar el deseo de vivir como ellos: Felices de estar cerca de Dios, de vivir en su luz, de ser parte de la familia de los amigos de Dios.

El papa Francisco nos dice que “Las bienaventuranzas son de alguna manera el carnet de identidad del cristiano, que lo identifica como seguidor de Jesús. Es así, que estamos llamados a ser bienaventurados, seguidores de Jesús” (homilía de la fiesta de todos los santos en 2016) 

Hoy que celebramos la solemnidad de todos los santos es bueno que recordemos estas palabras ya que el llamado a la santidad es un llamado universal. Hoy para comenzar podríamos plantearnos dos preguntas, para ayudarnos a celebrar este día de una manera mejor:  

¿Cuál es el significado de esta solemnidad que celebramos hoy? El sentido de celebrar esta solemnidad hoy es contemplar el ejemplo de los santos y a la vez animar y renovar el deseo de vivir como ellos: Felices de estar cerca de Dios, de vivir en su luz, de ser parte de la familia de los amigos de Dios. Los discípulos misioneros de una Iglesia en salida. Una iglesia que va más allá de sus propios límites.  

¿Como podemos llegar nosotros a ser santos?  Para ser santos, es necesario, primero que nada, escucharlo a él, a Jesus, sin desalentarnos en los momentos difíciles como los que estamos viviendo en el mundo hoy. La santidad exige un esfuerzo constante para mantenernos en relación con Dios y buscar lo que él quiere de nosotros en cada momento de la historia. Pero es posible, ya que más que un esfuerzo humano es un don de Dios. La luz ilumina, por si misma, al acercarnos a ella. 

El papa Benedicto XVI (Homilía 1nov, 2006) nos amplia en este tema de la santidad: “Por tanto, cuanto más imitamos a Jesús y permanecemos unidos a él, tanto más entramos en el misterio de la santidad divina. Descubrimos que somos amados por él de modo infinito, y esto nos impulsa a amar también nosotros a nuestros hermanos. Amar implica siempre un acto de renuncia a sí mismo, "perderse a sí mismos", y precisamente así nos hace felices.” 

Felices o bienaventurados, nos señala el evangelio de hoy. El Papa Benedicto sigue explicándonos que el bienaventurado por excelencia es Jesus, quien vive y lleva a su vida todas las bienaventuranzas. En la medida que acojamos su propuesta, nos dice el papa; cada uno en nuestras propias circunstancias podremos participar de estas bienaventuranzas. Con él lo imposible se hace posible. Con su ayuda, solo con su ayuda podemos seguir el camino hacia la perfección, como el Padre es perfecto.  

Dios Padre eterno, Principio de toda santidad: Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato, y ayúdanos a sentir e imitar, en la fe, la presencia de nuestros hermanos y hermanas que nos han precedido en el amor y el servicio a ti, a través de la misión que nos encomendado. Tú que vives y nos das vida, por los siglos de los siglos. Amén.