Misión en la Escritura

Natividad de la Virgen Maria - 8 de septiembre, 2020

Written by Equipo MISSIO | Sep 1, 2020 9:03:57 PM

Desbordo de gozo con el Señor

Reflexiones sobre las lecturas de la Natividad de la Virgen Maria (8 de septiembre, 2020): Miq 5,1-4a; Salmo 12; Mt 1,1-16.18-23  

MISSIO ofrece "Misión en la Escritura" para alimentar un corazón misionero, proporcionando reflexiones sobre los temas misioneros en las lecturas de los domingos, fiestas y días festivos.

Hoy en el natalicio de nuestra madre Maria, pidamos que podamos darle “un estilo mariano” a nuestras vidas, familias, Iglesia y Sociedad.

La santísima virgen Maria se dejó conducir por el Espíritu, en un itinerario de fe hacia un destino de servicio y fecundidad. Esta mujer: Madre, esposa, hermana y amiga debe ser nuestra estrella guía en la vida. Ella debe ser la estrella de la evangelización que lleva a la Iglesia a puerto seguro.  

¡Feliz cumpleaños Madre nuestra! Hoy celebramos el nacimiento de la madre del Evangelio viviente. Hoy celebramos también su intercesión por todos nosotros, sabemos que esa intercesión fortalece a la Iglesia para seguir en su renovación evangelizadora. Maria es la mujer llena de fe que vive y camina en la fe. Esta constante presencia de la mujer llena de fe debe ser un punto referencial siempre para nosotros.  

Hoy que celebramos su nacimiento, con el que inicio su itinerario de fe, su peregrinación, nosotros debemos voltear nuestra mirada hacia ella y pedirle para que nos ayude a continuar anunciando este mensaje a todos y que como discípulos de Jesus, ella se quede con nosotros, especialmente en las etapas de aridez y de cierta fatiga. Como la que vivimos en esta pandemia del COVID-19. Nadie mejor que ella para entendernos y acompañarnos en estos momentos.  

Hoy en el natalicio de nuestra madre Maria, pidamos que podamos darle “un estilo mariano” a nuestras vidas, familias, Iglesia y sociedad. Que este estilo mariano nos lleve a recibir la invitación del Papa Francisco quien nos dice: “Cada vez que miremos a Maria volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, mirándola descubrimos que la misma que alaba a Dios porque “derribo de su trono a los poderosos” y “despidió vacíos a los ricos” es la pone calidez de hogar en nuestra búsqueda de justicia. (EG #288) Maria sabe reconocer la huella del Espíritu de Dios en los grandes y pequeños acontecimientos.   

Madre del Evangelio viviente, estrella de la nueva evangelización y manantial de alegría para los pequeños, acompáñanos hoy y ruega siempre por nosotros.